jueves, 4 de diciembre de 2008

Magia de Henri Michaux

Muchos quieren obtener creaciones mentales utilizando el método faquírico. Es un error. Cada cual debe tener su método. Cuando quiero hacer aparecer una rana viva (una rana muerta, es muy fácil), no me esfuerzo. Incluso, me pongo a pintar un cuadro mentalmente. Esbozo las orillas de un arroyo escogiendo bien los verdes, luego espero el arroyo. Después de un rato, sumerjo una varita más allá de la orilla; si se moja, estoy tranquilo, sólo hay que tener un poco de paciencia y pronto aparecerán las ranas saltando y zanbulléndose. Si la varita no se moja, hay que renunciar. Entonces, hago de noche, una noche bien cálida y, con una linterna, circulo por el campo; es raro que tarden en croar. Esto no viene a cuento aquí. Pero tengo que decirlo, está ante mí, viene: Voy a quedarme ciego. Henri Michaux, La Noche se agita. Plume, precedido por Lejano Interior, Traducción de Marta Segarra, Círculo de Lectores, 1994.