lunes, 30 de marzo de 2009

James Turrell en Tenerife

Y este sábado asistí a la conferencia de James Turrell en el Auditorio de Tenerife con motivo de la II Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias. Parece que nada puede hacerse aquí sin desorganización, sin improvisación. La organización convocó a los interesados a las 5 de la tarde en el auditorio y al llegar nos enteramos de que nada comenzaría hasta las 6. Por si fuera poco, como aquí la puntualidad también brilla por su ausencia, nada comenzó hasta casi las 6.30.
Afortunadamente, tenemos la capacidad de eliminar rápidamente de nuestra mente todo aquello que pueda emapañarnos lo hermoso, lo cercano, lo ilustrador de las palabras de James Turrell, hombre que, haciendo gala de sus orígenes cuáqueros, se mostró en todo momento amable, austero en sus palabras, pero con la profundidad y agudeza que muestran sus obras.
Como siempre, el encuentro allí con los amigos que nos sentimos unidos por este tipo de obra, por este tipo de diálogo con la luz, fue también reconfortante.
Aprendí mucho de las palabras de Turrell, pero he de confesar que sigo quedándome con su obra menos grandilocuente, menos monumental. Mi forma de entender el arte rechaza todo intento de megalomanía o grandilocuencia. Y el proyecto que Turrell intenta llevar a cabo con la intervención en el famoso Roden Crater lo aleja de mis intereses. Estoy más cerca de su experimentación más íntima con la luz a menor escala.