viernes, 18 de diciembre de 2009

En la muerte de Albert Ràfols-Casamada

Poco puedo decir hoy ante la muerte de Ràfols-Casamada. Dejaré únicamente que los vientos que hoy azotan la isla tracen en el lienzo de los cielos, al azar o bajo el signo de la celosa práctica de sus fuerzas, todos los signos que poblaron su vida, que han poblado nuestras vidas. Cuando muere un artista se enfurecen los dioses, porque han perdido a otro de sus guardianes entre la humanidad mortal e indefensa.