viernes, 1 de enero de 2010

Pierre Michon: Mitologías de invierno

Pierre Michon
Comienzo el año navegando por la escritura suntuosa de Pierre Michon como lo haríamos sobre un río de primavera, dejándonos arrastrar por masas de agua redondas, pesadas, lentas y macizas, con el poder imantador de las corrientes que desconocen su final. Flotamos sobre el verbo fluvial y damos ligeros bandazos sobre sus orillas, tocando y siendo tocados por troncos, pajizos flotantes, sílabas, músicas de una navegación azarosa pero bajo un control invisible. En esos flujos del lenguaje sentimos, en las breves estampas que constituyen sus Mitologías de invierno, el fervor de Brigid y, con ella, queremos y ansiamos ese río. Y sentimos el fervor lector de Columbkill el Lobo, lector brutal.Como el rey Suibhne, nos convertimos en ave, y debemos nuestras plumas a la escritura de Michon; Suibhne, "que atrapa al vuelo la paloma y articula el verbo divino en la jerigonza de los cuervos". Acaso con la misma convicción que la de otro de sus personajes, san Hilarius ("Un hombre es todos los hombres, un lugar todos los lugares") Michon, de igual manera que ya hiciese en sus magníficas Vidas minúsculas, vuelve a entregarse a su dedicación predilecta: el recuento condensado pero minucioso de mínimas estampas biográficas; hagiografías e intrahistorias que no vienen sino a recordarnos lo dicho: un hombre es todos los hombres y la buena literatura es el notario fidedigno, el testaferro de la herencia de todo hombre. Todas las vidas son una vida, como la de alguien que cada invierno espera la llegada de una saca de oro procedente de un lugar de nombre impronunciable.

1 Comments:

Anonymous Ediciones Alfabia said...

Estupendo comentario. ¡Muchísimas gracias!
Ediciones Alfabia

27 enero, 2010 11:47  

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