lunes, 2 de agosto de 2010

Para un bestiario del aire

Fotografía de Carl Strüwe, 1933
A ¿De haber podido elegir una bestia única? B La serpiente me tienta, porque es abyecta, es igual al terreno, es invisible en todas partes, es un portador de veneno; o la viciosa mariposa, que en un día se emborracha y muere. Pero no es eso: existe un animal hecho de sombras, un animal inaprensible, que ha perdido incluso la memoria de su propio nombre, que no tiene lugar donde se pueda colocar un nombre, ¿un animal hecho de viento? Eso: tal vez sobre alguno de los planetas que giran en torno a algún sol, alguna estrella, existe un animal hecho a partes iguales de sombra, de viento, de vacío...[...] el animal que me gustaría inventar no debería tener nacimiento, sino ser un mero agregado de elementos extraños y casualmente acoplados; no generaría nada, no tendría consanguíneos, y no tendría palabra, sino sólo un gemido torpe, y algo espantoso; ¡oh, me gustaría ver a la gran civilización en busca del modo de capturar y educar a semejante animal, de introducirlo en los archivos del registro civil! GIORGIO MANGANELLI, "Las entrevistas imposibles: Fedro" en A y B ,Trad. de Joaquín Jordá, Anagrama,Barcelona, 1986 (pp.70-71)