jueves, 31 de marzo de 2011

A mediodía

Nadadores, Cueva de Kizil, India
Se desnudaron y se zambulleron en el mar, a las tres del mediodía;
el agua fresca no impedía en absoluto el contacto entre ellos.
La orilla brillaba perdiéndose en la distancia,
muerta, solitaria, desnuda. Las casas lejanas, cerradas.
Entre la calima, el mundo refulgía. Al término del camino
se perdía un carro. En la terraza de la comandancia de marina
colgaba una bandera a media asta. ¿Quién había muerto?
[Yannis Ritsos, Testimonios, serie primera (1957-1963), Trad. de Román Bermejo, Editorial Icaria, Barcelona, 2005, p. 58]

He espigado este poema del libro de Ritsos que hace años me regaló mi amigo Melchor. A él le regalo ahora este mediodía que me hace viajar hasta su propio mundo, hasta su propia escritura. Son muchos los elementos de este bellísimo testimonio de Ritsos que me lo recuerdan: los nadadores, las casas lejanas, la calima, y la interrogación final a modo de "kireji" japonés. Que los versos surquen las aguas como ofrenda, llevados de la mano de estas nadadoras orientales, hasta su isla, su oriente.

Nadadoras chinas

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4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Gracias, Zé, por la "devolución" de este poema de Ritsos, que a mi mediodía llega ahora, entre las brazadas desnudas de los nadadores hindúes y de las nadadoras chinas.

10 abril, 2011 13:57  
Blogger Juan Yanes said...

Hola Régulo. Es una delicia venir aquí. Tienes el buen gusto de no atosigarnos. Siempre aprendo algo nuevo. Un abrazo. JUAN

18 abril, 2011 01:20  
Blogger Juan Yanes said...

Hola Régulo. Es una delicia venir aquí. Tienes el buen gusto de no atosigarnos. Siempre aprendo algo nuevo. Un abrazo. JUAN

18 abril, 2011 01:23  
Anonymous Iván Cabrera said...

Yannis Ritsos, una de mis debilidades gracias a Pepe, quien hace unos años me llevó hasta la "Sonata claro de luna", después llegó el resto: inmenso y aún desconocido. Un abrazo.

02 noviembre, 2011 21:30  

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